Historia de Bolivia ...

Historia de Bolivia
Pre-colombina y la colonia española
La República
El país contemporáneo
Pre-colombina


En Bolivia aparecen restos de ocupación humana desde el 12000-10000 a.C. en el yacimiento de Vizcachani. Hasta el 1200 a. C. se desarrollan unas culturas sedentarias en el altiplano. Chiripa y Wancarani son las dos más importantes del período formativo (a partir del 1200 a. C.). La cultura de Tiahuanacu, cerca del lago Titicaca, marca un momento de florecimiento cultural de la zona altiplanica, extendiéndose su influencia por todo el área andina. Entre los restos que han llegado a nosotros se destaca la pirámide de Akapana, el templo de Kalasasaya y la puerta del sol; de una perfección del trabajo de la piedra equiparable a las más esplendorosas culturas del mundo.

En torno al 1100 Tiahuancu desaparece y se produce una lucha entre los diferentes grupos que habitan la región: aymaras, collas, lupacas y pacajes. Los Aymaras establecen un dominio que abarca Arequipa y Puno (en el actual Perú), La Paz, Oruro y Cochabamba, que perduró hasta que, en 1438, Pachacuti Inca derrota al último soberano colla, Chunchi Cápac, incorporando el altiplano boliviano al Tahuantinsuyo (Imperio Inca), como parte de la provincia del Collasuyo, e imponiendo el quechua como lengua oficial, aunque el aymará se continúo hablando.

El inca Huayna Cápac mando levantar fortalezas en la frontera oriental para detener el avance de los feroces chiriguanos (guaraníes).

La conquista y la colonia española
La conquista del Imperio inca por Pizarro abrió el camino para la conquista de lo que hoy es Bolivia (1535) y el establecimiento de la audiencia de Charcas, parte esencial del virreinato del Perú, que abarcó todo lo que hoy es el territorio boliviano. Aunque la historia de Bolivia en el período virreinal se halla muy ligada al Perú, el origen de la división de ambos territorios se encuentran en las capitulaciones de Carlos V, revisadas en 1534, que asignaban a Pizarro 260 leguas desde Tumbes al sur, y otras 200 a Almagro al Sur de estas. Juan de Saavedra, adelantado de Almagro, llego en 1535 al Titicaca y al valle de La Paz, luego fundó Paria (Oruro) y Tupiza (1536) en el sur.

La conquista del territorio y los asentamientos se realizaron primordialmente en el altiplano, Gonzalo Pizarro dirigió una expedición al Collao (Collasuyo) y Pedro de Anzúres fundó Chuquisaca (1539), actual Sucre. La Gasca, después de la pacificación del Perú, mandó fundar la ciudad de La Paz (1548) por el capitán Alonso de Mendoza y el 1559 se creó la audiencia de Charcas con sede en Chuquisaca, dependiente del virreinato cuya capital era Lima, con jurisdicción sobre la actual Bolivia y los territorios de Puno, Atacama, Tucumán, Paraguay y Buenos Aires. En 1561 Ñuflo de Chávez fundó Santa Cruz de la Sierra y el virrey Francisco de Toledo mandó fundar Cochabamba (1571), Tarija (1574) y Tomina (1575) para proteger el territorio de los ataques de los chiriguanos.

Desde el Altiplano se comenzó la exploración de las tierras bajas, Andrés Manso, por el Chaco; Álvarez Maldonado y Gómez de Tordoya, el país de los chunchus (al Norte del actual Departamento de La Paz), y Diego Alemán, al límite del país de los mojos (departamento de Beni). También se inicio la conquista de Tucumán (fundación de Tucumán, Santiago del Estero, Talavera y Córdoba). Se funda Mizque (1603) y Oruro (1605) por Manuel Castro de Padilla. Se organizan expediciones a Mojos, Chaco y Chiquitos.

El territorio boliviano jugó un importante papel en economía americana cuando en 1545 se descubrieron las minas de Potosí, y se fundó la ciudad que alcanzaría un gran desarrollo. En Charcas florecieron La Plata (hoy Sucre), capital política de la Audiencia y Potosí su capital económica. La impresionante riqueza de mineral de plata del cerro de Potosí (una de las montañas más ricas en la historia) dio lugar a que esa ciudad tuviera, en 1611, 160.000 habitantes, constituyéndose en una de las cinco urbes más grandes del mundo de entonces. Potosí alimentó en gran parte a la corona española durante los siglos XVII y XVIII y financió en buena medida las guerras europeas emprendidas por Felipe II de y sus sucesores. La plata viajaba a lomos de las mulas hasta el Callao, desde allí se embarcaba a Panamá, de allí nuevamente en mulas a Nombre de Dios o Portobelo, donde era recogida por los galeones que la llevaban a España, desde donde se difundía por toda Europa. Para abastecerse de mano de obra indígena los españoles utilizaron la institución inca de la mita. El virrey Toledo reglamentó su funcionamiento en sus famosas instrucciones: debía pagárseles directamente y no a través de los curacas (caciques de las comunidades), debían residir en barrios adecuados, su estancia se limitaba a cuatro meses y se prohibía que los mitayos procedieran de las tierras bajas ya que la altitud los diezmaba

En 1671 los jesuitas obtienen de la audiencia de charcas el privilegio de fundar misiones en Mojos y Chiquitos, también pusieron en marcha la universidad de San Francisco Javier en Charcas.

La evangelización comenzó en 1535 con la entrada de los primeros franciscanos. Posteriormente la iglesia jugo un importante papel, fundando en 1552 el obispado de Charcas, con sede en Chuquisaca (arzobispado en 1609), y en 1605 los obispados de La Paz y Santa Cruz.

La sociedad se hallaba conformada por los blancos (españoles y criollos) que eran funcionarios reales, encomenderos, azogueros y grandes comerciantes, que vivían en las ciudades. Mestizos, artesanos y pequeños comerciantes, igualmente en las ciudades. Los indígenas muy numerosos trabajaban las tierras y las minas de los españoles por el sistema de mita, encomienda o jornal, y disponían también de las tierras de las comunidades. Los esclavos negros estaban dedicados fundamentalmente al trabajo doméstico o al cultivo en las tierras tropicales.


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